18/11/13

Día feliz


Llegaste a mi vida en el momento justo. Tenía 20 años y muchos sueños por cumplir, así que viniste a darme fuerzas para poder lograr concretarlos. Recuerdo como bailabas en mi panza la música brasilera que te ponían tus tíos Mabel, Víctor y Celsa, camino a Villarrica. Y me convertí en la persona más feliz del mundo desde el mismo instante que el doctor te puso en mis brazos.

Dios me permitió terminar la facultad y empezar a trabajar en lo que amaba: el periodismo.  Pero fue también esta profesión la que me privó de muchos momentos importantes a tu lado: no te vi dar el primer paso, y muchas veces llegaba a casa cuando ya estabas durmiendo.

Nunca te gustaron las muñecas: los dinosaurios y las pelotas de fútbol eran un regalo obligado, sea tu cumpleaños, Día de Reyes, Navidad, Día del Niño, o cualquier día del año en que me pedías un regalo. Y hasta hoy, preferís que te compre una remera de fútbol a una falda o un vestido.

Cuando entraste a la escuela, fue tu abuela la que te llevó de la mano ese primer día de clases. Una tarde, ya en Pre-escolar, cuando hacía magia para salir temprano del diario, llegué cuando ya estabas en el escenario cantando tímidamente junto a tus compañeros y mirando ansiosa al horizonte, buscándome. Entré sin que me vieras, y cuando lo hiciste le quitaste el micrófono a la profesora y te pusiste a cantar fuerte, tan fuerte que estoy segura se escuchó tu canto en todo el universo. Desde ese día me prometí que nunca más me perdería esos días importantes en tu vida, y en la mía. Algunas veces no pude cumplir, pero siempre lo intenté.

 La falta de recursos económicos te privó de muchas cosas que tus compañeritos y amigos si tenían. Pero traté de suplirlos con amor, y creo que no lo hice tan mal. Y así fue como en un abrir y cerrar de ojos fuiste creciendo. Cuando tenías 12 años decidí que era el momento exacto para que conozcas y vivas lo que yo pude hacerlo a los 11: te llevé a tu primer partido de Olimpia, en el Defensores del Chaco. Perdimos, pero creo que eso hizo que tu sentimiento hacia el club de los amores de tu madre, tus tíos y abuelos se haga más fuerte.

Y después llegó la época de ir a fiestas de 15 años. Me emocioné al verte ir a uno que celebraba una compañera con un vestido de fiesta, el primero que te ponías en mucho tiempo, porque siempre preferiste los pantalones para poder correr libremente por la canchita del barrio, o a veces como arquera. No quisiste una fiesta, preferías como regalo ir al Rock in Rio, regalo que por cierto te debo aún, pero prometo que en cuanto pueda te lo daré.

En la vida escolar nunca te exigí mucho, porque siempre te dije que me importaba más que aprendieras y comprendieras lo que te habían enseñado a que me trajeras buenas notas. Siempre te dije también que prefería tus unos honestos a tus cincos deshonestos. Por suerte, no me trajiste muchos unos, y las veces que sí, sé que fueron porque preferiste enfrentar que no habías estudiado a intentar haber copiado.

En estos años también traté de enseñarte lo que me enseñaron desde chica: que la honestidad sí paga, que si bien el camino es más duro y más difícil es mejor eso a que te escrachen en las calles, a que no puedas dormir tranquila por el peso de la deshonestidad. A medida que ibas creciendo te convertiste en mi compañera y amiga. Traté de inculcarte la conciencia social, por eso celebro que te guste ir conmigo a marchas de repudio contra gobernantes que se sirven del pueblo.

Por el camino, entre tanto trabajo, descuidé algunos detalles futbolísticos. Por eso un día fue grande mi sorpresa cuando me pediste que te compre tu primera remera del Inter de Milan. Fue como un balde agua fría. Cómo era posible que mi hija, a la que críe y traté de enseñar tantas cosas, se haya hecho del Inter. Cómo es que se me olvidó enseñarte lo grande que era el AC Milan. Por suerte no todo está perdido en nuestra relación futbolera. Si bien te gustaba el Arsenal, te compré la remera del Chelsea y logré que te hagas “Blue”. En Alemania, celebré que seas de Bayer Munich. Y en Argentina, no te hiciste de River como yo, pero sí de Independiente, como tu abuelo. Todavía no entiendo cómo te hiciste del Inter.

En lo que respecta a la música, por suerte, me saliste muy bien, modestia aparte. Celebro que te guste el rock y el metal, y no estés “perreando” un reguetón en algún balneario cercano. Fue tan lindo llevarte a tu primer concierto, en San Bernardino, y verte feliz cantando las músicas de tus grupos preferidos.

Mi pasión por la literatura no te llegó mucho, pero celebro que te gusten los comics, aunque te confieso que me siento extraterrestre cuando me empezás a hablar de “Marvel y DC”, como si para mí no fueran lo mismo.

Quiero decirte también que me encantan tus dibujos. Celebro que no hayas salido a mí, que apenas si puedo hacer jeroglíficos. Y me siento orgullosa porque aprendiste solita, porque para mí era muy difícil pagarte un curso.

En todo este tiempo traté de ser buena madre y buen padre. Tengo la suerte que tus abuelos y tíos –y primos- me hayan ayudado. Los fines de semana cuando vamos a la cancha a verle a nuestro querido Olimpia son los más felices. Son los momentos que aprovecho para contarte y recordar cómo le vi campeón en 1990 y 2002 y hablarte de quiénes eran mis ídolos y quiénes son los de ahora. Son los momentos para compartir y saber cuáles son los tuyos, y en que divagamos qué haríamos si tuviéramos el dinero para contratar un plantel como el de algún equipo de Europa o construir un estadio como el San Siro (bueno, el Giussepe Meazza). También te vuelvo a preguntar ¿porqué te hiciste del Inter? Lo bueno es que por lo menos es un equipo que ganó varias copas, y que usa el mismo estadio que el AC Milan.



Hoy, princesita, que cumplís 18 años me siento orgullosa de vos. Celebro que hayas podido terminar la secundaria y que tus horizontes sean amplios. Ruego a Dios que te permita, así como lo hizo conmigo, dedicarte a la carrera que te gusta. Pido también bendiciones para que puedas conocer Venezia, como siempre quisiste, y puedas recorrer el mundo y disfrutar de las maravillas que hay en la tierra. Le pido a Dios que te guíe siempre y que seas feliz con lo que escojas. Te amo más de lo que podés imaginar y soy inmensamente feliz de ser tu mamá.


Feliz cumpleaños mi olimperita divina!!

13/10/12

Las sombras de Grey


Por Wendy Marton


Es Hot! Pasó de ser el príncipe azul que despierta a la princesa con un casto beso y le promete felicidad eterna, a ser un hombre dominante y que ofrece sexo pervertido y sexo "vainilla" todo el tiempo, a toda hora. Esa es la única respuesta que encuentro al éxito que acumula la trilogía "Cincuenta sombras de Grey", "Cincuenta sombras más oscuras" y "Cincuenta sombras liberadas", de la escritora E.L. James.

Aunque generalmente no suelo leer este tipo de libros, mi curiosidad pudo más y decidí engullir los tres tomos de la historia de Anastasia Steele, una graduada en Literatura Inglesa, y de Christian Grey, un exitoso y multimillonario joven -de menos de 30 años-, cuya vida privada es un secreto guardado en una caja fuerte.

La historia comienza cuando Anastasia debe suplantar a su amiga Katerine Kavanagh, periodista, quien justo el día que debe hacerle una entrevista a Grey para la revista de la facultad donde ambas estudiaron, atendiendo a que él es el mecenas de la universidad, se enferma y le pide que vaya en su reemplazo. Anastasia es torpe, no le interesa el dinero, pero tiene una belleza extraordinaria y una terquedad sin límites. Él es arrogante, porque se sabe lindo y todas las mujeres sucumben cuando lo miran, pero no permite que nadie se le acerque; es celoso, posesivo, temperamental y asfixiante. Le gusta practicar sexo sádico, y tener "sumisas" a su disposición, mujeres que firman contratos de confidencialidad a cambio de tener sexo con el empresario más apetecible del país.

Para darle más cliché al libro, ella es virgen, apenas tuvo unos cuantos enamorados pero que nunca pasaron de "meter mano" en forma inocente. 
Surge entre ellos una relación que se va consolidando a lo largo de la trilogía, obviamente con altibajos por la poca autoestima que tiene él y las ganas de salvarlo con solo brindarle amor de parte de ella.

La historia de que el amor puede salvar todo, inclusive un alma negra como la de Grey es la que atrapa. Es la historia que transmiten las madres a sus hijas: ser sumisas, pero no tanto; tratar de que cambie el carácter del amado con solo darle amor, mucho, mucho amor, ser fuertes cuando ellos son débiles y mostrarles el camino de la luz con solo intentarlo de la mano de su amada.

Es una historia rosa, enriquecida con detalles sexuales, descripciones que todo mujer ansía leer en los libros y leérselos a su pareja, para que entienda que una una mujer necesita de todos los recursos de las caricias previas para poder entregarse al orgasmo sin culpa. Entra en detalles al describir el proceso, el roce del cabello, la mano bajando suavemente por los botones de la blusa, el detenimiento en el ombligo haciendo crecer el deseo carnal, describe el sexo oral que él le practica a ella, los estímulos a las cuales la somete para que explote una y otra vez.

Sí, es un libro para mujeres, un libro donde se explican las fantasías que todas tuvimos o tenemos y que estoy segura aburrirá a más de un hombre por lo meloso que se torna por partes el relato. Pero quizá, valdrá la pena que lo lean ambos, no completo, solo aquellas partes que encienden el deseo de la mujer.

8/5/11

No hay silencio que no termine

Si no se saben mis palabras
no dudes que soy el que fui.
No hay silencio que no termine.
Cuando llegue el momento,
y que sepan todos que llego
a la calle, con mi violín.
(Para Todos, Pablo Neruda)

Por Wendy Marton

Hay un motivo especial para volver a escribir luego de tanto tiempo. “No hay silencio que no termine”, de Ingrid  Betancourt me obligó a hacerlo.  En todo este tiempo de ausencia leí, entre otras cosas el libro del ex marido de Ingrid, Juan Carlos Lecompte, (“Ingrid y yo”) y “Operación Jaque” (Ed. Oveja Negra-Colección La Verdad), e hice el mismo juicio de valor que la mayoría de los colombianos.


Leer el libro de Ingrid fue entrar en una parte de su vida y de sus pensamientos. Betancourt fue secuestrada en febrero de 2002, mientras realizaba su campaña política con miras a la presidencia de Colombia. A pesar de las advertencias, y sin la más mínima seguridad, fue a San Vicente del Caguán, una zona dominada por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-FARC, acompañada de quien sería poco tiempo después de secuestrada su candidata a vicepresidente de la República, Clara Rojas.


Ingrid relata en su libro cómo se originaron las circunstancias de su secuestro, sus seis años de cautiverio y su libertad en el operativo denominado “Operación Jaque”, del ejército colombiano. En las 700 páginas describe su relación tensa con Clara, a quien prácticamente le atribuye problemas mentales; su relación con el ex senador Luis Eladio Pérez, Lucho como lo llamaba, y quien se presume habría tenido un romance con Ingrid; y luego con los norteamericanos Marc Gonsalves –quien también habría tenido un romance con Ingrid-, Keith Stansell y Tom Howes.


Aunque en todo momento Ingrid trata de explicar que no era una persona arrogante como la calificaron no solo los colombianos sino sus mismos compañeros de cautiverio, en ciertas partes del libro reconoce, sutilmente, que su carácter fuerte que le trajo no solo problemas a ella sino a quienes compartían su lugar de secuestro.


Su relato es doloroso, sentido, y es difícil no sentir lo que ella padeció en los años que estuvo privada de su libertad. Y es por eso mismo que resulta extraño que no haya aprendido la lección. En el tiempo que estuvo prisionera padeció, aunque quizá en forma exagerada, el dolor de miles de colombianos que no tienen para comer, un lugar para vivir, educación, ni acceso a las atenciones sanitarias que cualquier ciudadano merece.


Y quizá porque antes de leer su testimonio me haya contaminado por lo publicado por la prensa colombiana y por el libro de su ex marido Lecompte –a quien soy sincera detestaba antes de leerle, pues me parecía arribista y mediático- no comprendo aún cómo es que después de todo lo que le pasó Ingrid siga tan soberbia y haya demandado al Estado colombiano.


24/12/10

LAS INTERMITENCIAS DE LA MUERTE

Por Wendy Marton

Se imagina a la muerte haciendo una huelga, y dejando a los seres humanos vivir una vida eterna, aún a aquellos que viven una “semivida” o están a un paso de la muerte, valga la redundancia. O más aún, alguna vez imaginó que la muerte se convierta en una mujer de carne y hueso y se enamore de un ser humano. Estas paradojas son planteadas con maestría inigualable por el escritor portugués, José Saramago en “Las intermitencias de la muerte” (Colección del Diario La Nación, Argentina).

La muerte es un tabú tan fuerte para el hombre, que prefiere evitarlo como tema de conversación, sobre todo si tiene que ver uno mismo. Saramago plantea una vida eterna, en un país cualquiera, donde los seres humanos primero la festejan, y luego la aborrecen. Los planteamientos son económicos (¿qué pasará con las compañías de seguro o las funerarias si esto llegara a ocurrir?), religiosos (donde plantea la duda del poder de la iglesia católica principalmente, que promete la salvación eterna del alma, una vez muerta la persona, siempre y cuando se haya arrepentido de sus pecados, minutos antes de morir); sociológicos, filosóficos, demográficos, etc.

Además, traza lo más ruin del ser humano, donde un grupo denominado maphia utiliza esta nueva situación para sacar réditos, atendiendo a que en los demás países fronterizos siguen muriendo las personas. Saramago también imagina a una muerte (así en minúsculas, como se identifica ella misma) que en un momento de su trabajo (no se le puede llamar vida, aunque él lo hace) analiza lo que realizó desde tiempos remotos y cómo afecta su labor a las personas.

Podría usted pensar que es cruel deshacerse de un ser querido porque representa una carga económica o de atención constante, pero al leer el planteamiento de Saramago puede hasta llegar a comprender a muchos que deciden acabar con la vida de sus familiares, contratando a la maphia para hacer el trabajo.

En “Las intermitencias de la muerte” se vuelca toda la intelectualidad de Saramago, su pensamiento ateo, sus conocimientos, sus temores hacia un fin que ve cerca, y un raciocinio único, fino, demoledor, atrayente. Este, sin dudas es uno de sus mejores libros después de “El evangelio según Jesucristo”. Léalo, le parecerá sumamente enriquecedor.

16/10/10

El viaje del elefante

Por Wendy Marton




Leer un libro de José Saramago es como paladear un buen vino: es exquisito, misterioso, excitante. Y aunque El viaje del elefante (Ed. Alfaguara-La Nación), no sea su mejor obra tiene la magia única del escritor portugués, el cual invita a hacer un viaje por la vida. La historia está basada en un hecho verídico, y es narrada a través de Salomón, primero, y Solimán después, acompañado de su cornaca Subhro -en Portugal- y convertido en Fritz -en Austria-.  El rey Juan III ofrece como regalo al archiduque Maximiliano de Austria un elefante. Tras la aceptación por parte del archiduque del obsequio, el rey ordena el traslado del animal de Lisboa (Portugal) a Valladolid (España), donde es entregado para que pueda ser llevado a Austria, su destino final.

Y qué tiene de especial ese viaje para que haya merecido ser contado en un libro, se preguntará. Y es allí cuando lo invito a leerlo, pues descubrirá los temores e ilusiones que despierta en cada uno de los personajes, a medida que su vida se cruza con la del paquidermo.  Cuidadores, militares, nobles, todos deben adecuarse al elefante para lograr el propósito de cruzar Portugal, España e Italia a mediados del siglo XVI (por tierra o por barco), y así llegar sin contratiempos a Austria sin más herramienta que el conocimiento topográfico de esa época.

Durante el viaje, Salomón realiza un milagro frente a una iglesia, lo cual motivará todo tipo de comentarios. Con la ironía que lo caracteriza, establece una notoria diferencia de discusiones entre el catolicismo y el protestantismo de la época, entre el pueblo y la nobleza, por cosas que dividen tanto como la religión o son tan superfluas como la disposición de la alimentación y el agua para el elefante. 


Saramago, con finura y respeto, vuelve a analizar las disquisiciones de cada ser humano , sus temores y anhelos, su sentido de ubicuidad de acuerdo a las circunstancias, y su deseo de buscar la verdad cuando es necesaria.

Hay dos citas que quiero rescatar del libro y compartirlas con usted. La primera reza: “La vida se ríe de las previsiones y pone palabras donde imaginábamos silencios y súbitos regresos cuando pensábamos que no volveríamos a encontrarnos”.

La segunda señala: “El pasado es un inmenso pedregal que a muchos les gustaría recorrer como si de una autopista se tratara, mientras otros, pacientemente, van de piedra en piedra, y las levantan, porque necesitan saber qué hay debajo de ellas”.

Reconozca que le despierta la curiosidad y tiene ganas de leerlo ya. Pues hágalo, le garantizo que no se arrepentirá.

15/9/10

Desnudo

Por Wendy Marton


En un país donde se invertirá el próximo año US$ 5,1 millones al apoyo a la gestión científica, tecnológica, innovación y calidad y US$ 871,4 millones la Educación (que en este caso incluye un gran porcentaje de salarios), no es raro que la única paraguaya conocida en el mundo sea una modelo que ya se desnudó para tres revistas (argentina, brasileña y española) y al parecer lo seguirá haciendo por un tiempo para otras varias publicaciones, por el único mérito de haber exhibido un celular entre sus senos semidescubiertos.

Otro representante de la “raza paraguaya” es la selección de fútbol, que pasó por primera vez en su historia futbolística a cuartos de final en el Mundial Sudáfrica 2010, y quedó en el camino al ser eliminada por la actual campeona del mundo, España. De hecho cuando se comenzó tímidamente a hablar de Paraguay fue por la belleza de una atleta que compitió en los Juegos Olímpicos Pekín 2008, más que por sus dotes de deportista. Ya pocos recuerdan que existe un solo equipo de fútbol, el Olimpia, que ganó tres copas Libertadores de América y una copa Intercontinental, pues hace diez años que ni siquiera gana un torneo casero.

¿Y qué más se conoce de Paraguay? La respuesta es que lo demás ya son puras noticias malas. Figura como país potencialmente peligroso en terrorismo, por formar junto a Brasil y Argentina un “paraíso” para terroristas en lo que se conoce como “la triple frontera” (conformada por la paraguaya Ciudad del Este, la brasileña Foz de Yguazú; y la argentina Puerto Iguazú); es conocido por ser uno de los mayores productores de cigarrillos que son exportados hacia el Brasil, por estar en la nueva ruta del narcotráfico, y un infinito etcétera de malas noticias.

Si bien la democracia se instaló hace 21 años, algunos males dejados por la dictadura de Alfredo Stroessner (presidente de la República en el periodo entre 1954-1989), persisten y hasta ahora fueron tímidos los ajustes que hicieron los gobiernos que lo sucedieron para cambiar la percepción que tiene el paraguayo de su país, y el extranjero de Paraguay.

El último gobierno colorado, de Nicanor Duarte Frutos, implementó algunas medidas que permitieron reformas en el Gobierno, sobre todo en materia económica, pero que son tímidamente seguidas por su sucesor Fernando Lugo. La falta de conocimiento político de Lugo provocó que en los dos años de mandato (asumió en el año 2008 y seguirá hasta el año 2013) no se haya podido concretar una sola reforma de las empresas públicas, no se haya podido implementar el Impuesto a la Renta Personal (IRP) y tampoco se haya podido reformar el sistema judicial.

Pero a pesar de todo esto, Paraguay tendrá un crecimiento económico récord este año (el Banco Central del Paraguay estima un crecimiento del PIB del 9%), la carne paraguaya es vendida a los mercados más competitivos (Chile, Brasil, Rusia, Egipto, entre otros), al igual que la soja. Es decir, a pesar de ciertos problemas, el paraguayo o el inversor en Paraguay se esfuerza por ofrecer productos de calidad.

¿Pero por qué a pesar de contar con buenos profesionales en medicina, en ingeniería, u otras carreras no se conoce al Paraguay? En parte tiene que ver con la muy escasa autoestima. Es normal que el paraguayo tienda a degradarse aún ante un cumplido. A pesar de tener conocimiento, el paraguayo opta por demostrar más con esfuerzo que con publicidad lo que vale.

Esta es una crítica que hacen muchos extranjeros que tienen empresas en Paraguay. Cuando buscan atraer a más inversionistas y asociarlos con empresarios locales, los paraguayos tienden a comentar solo los defectos del país y casi nunca las bondades.
Hoy, varias empresas de construcción paraguayas trabajan en Brasil, Bolivia y África con la solidez y eficiencia de cualquier empresa de primer mundo. Escritores como Rubén Bareiro Saguier o Guido Rodríguez Alcalá apenas son promocionados en el país, y casi nada afuera. Hay ingenieros trabajando en la NASA, cuya labor y nombres apenas son recordados.

El paraguayo teme autopromocionarse como si la fama fuera un mal que condena al infierno al que se atreva a publicar su capacidad, a menospreciar a compatriotas que sí lo hacen, y a exigir débilmente su derecho. El hecho de que la educación pública sea semi-gratuita no significa que se deba soportar que sea mala. No hay capacidad de organización para reclamar al Estado que destine más fondos a capacitar a la población en tecnología. 

Mientras los paraguayos no despierten de su letargo y comiencen a promocionar lo bueno que se hace en el país, seguiremos siendo noticia solo porque Larissa hizo un nuevo desnudo.

13/8/10

MIOPÍA

Por Wendy Marton

El 50% de los jóvenes que se interesa por el periodismo lo hace porque quieren cubrir Deportes. El 40% porque quiere estar en televisión. Y solo un 10% ve en el periodismo una vocación al servicio de la gente, para comunicar y educar, y buscar liberar al pueblo de la ignorancia.

Le confieso que hace 20 años atrás, cuando decidí estudiar periodismo, mi primer interés era ser una de las pocas mujeres en cubrir Deportes, ganar fama y ser reconocida. A los 15 años entré en el mundo de la radio (FM, obviamente) y me di cuenta que había un universo más amplio. A los 17 años descubrí que el periodismo escrito era lo mío, cuando ingresé a la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional de Asunción.

Hice la pasantía en un diario, y mi primera sección fue Arte y Espectáculos. Obviamente sabía del tema tanto como se de física cuántica. Mi ignorancia sobre arte era un espectáculo triste todos los días. Ya cuando fui contratada en otro medio escrito, me derivaron a la sección Economía, y con toda la crueldad de quien envía a un soldado a su primera guerra, me asignaron el Ministerio de Hacienda como lugar de cobertura. Solo las ganas de aprender le ganaron al susto inicial que me invitaba a la retirada definitiva del mundo del periodismo.

Como todos, tuve que aprender a fuerza de pulmón, y obviamente no sin poca guía de los periodistas de otros medios escritos que hacía años estaban en el tema. Hoy, 14 años después de haber egresado de la facultad, compruebo con tristeza que los jóvenes que ingresan a las facultades de periodismo tienen los mismos problemas que yo: no están preparados para la batalla diaria.

Son pocos los que se atreven a entender Economía. La mayoría desconoce cómo se elabora el Presupuesto General de la Nación, entienden casi nada de política monetaria; ignoran cuáles son los comodities que sustentan la economía paraguaya; y ni intentan saber cómo se administran las binacionales Itaipú y Yacyretá.

El problema principal es que las facultades se quedaron en el tiempo. La preparación pasa por enseñarles redacción (increíblemente las clases son casi iguales a las del colegio, porque casi todos arrastran problemas de ortografía y concordancia); darles una noción somera sobre leyes que regulan el derecho a la información;  apoyan unas clases de historia del periodismo, sociología, y el mundo se cierra allí, con otras materias que complementan a estas principales.

Son pocos los profesores que se toman el trabajo de tratar de hacer pensar a sus alumnos. En las aulas se discute mucho sobre el rol del periodismo, pero los egresados no son capaces de comprender la información a la que acceden una vez que ingresan a los medios. Simplemente la transmiten tal cual la recibieron, sin darle un contexto, recordar un hecho similar, o buscar a un profesional que explique al periodista y a su audiencia las implicancias del hecho que acaba de ser comunicado.

Creer que solo un periodista puede enseñar periodismo económico, o político o de espectáculos es cerrar los ojos al mundo. Conozco a MAESTROS PERIODISTAS, que hoy siguen consultando con profesionales economistas, ingenieros, abogados tributaristas para poder elaborar una nota más completa.

Cómo es posible que los periodistas querramos comunicar a los lectores, oyentes o televidentes que el Congreso acaba de sancionar una ley que otorga el derecho de pensión alimentaria a adultos mayores de 65 años, sin que se analicen las implicancias que tendrá a la larga en toda la población este subsidio. Cómo se puede asegurar que la ola de frío provocó la muerte de varias personas, sin haber consultado antes con profesionales de la salud que indiquen cuántos grados celcius debe registrar la temperatura ambiente para provocar hiportemia y durante cuánto tiempo debe estar expuesta la persona al frío para sufrir algún tipo de consecuencia.

Cómo es posible que entrevistemos a un candidato a intendente (prefecto) que ofrece seguridad en primer lugar, sin que sepamos si la ley municipal le otorga esa función.

Enseñar a pensar es una tarea de los maestros de hoy. La tecnología permite acceder a tutoriales con herramientas como you tube, donde otros profesionales se tomaron la tarea de explicar un tema específico. Los diarios más importantes tienen entre sus blogueros a periodistas o profesionales que dan a conocer herramientas para hacer más fácil la vida en internet.

Son miles los recursos que actualmente se tienen para hacer un trabajo mejor. Es hora de acabar con la miopía, y ampliar la enseñanza para que los egresados de las facultades puedan diferenciar entre una información tendenciosa, parcial y una que permita al pueblo salir de la ignorancia. Nosotros, los profesionales en periodismo tenemos la obligación de educar al pueblo, pero para ello, primero debemos ser capaces de comprender la información que recibimos.

7/7/10

I AM PARAGUASHO, VALE TIO?

Por Wendy Marton


La fiebre del mundial trajo a la luz la xenofobia existente en todo el planeta. Europeos contra americanos, sudamericanos contra centroamericanos o norteamericanos, brasileños contra argentinos, españoles contra paraguayos, irlandeses contra franceses. En Paraguay, la rivalidad mayor es contra los argentinos, a tal punto de que un cántico entonado en cualquier ocasión es: “el que no salta es curepí” (curepí, término peyorativo hacia los argentinos, palabra en guaraní que significa piel de chancho, en alusión a la blancura de la piel). 

Tal es la animadversión, que una fiebre de críticas se desató cuando el entrenador argentino de la Selección Paraguaya de Fútbol, Gerardo Martino, inició la “repatriación” de los jugadores que militan en el futbol del exterior, y a ello sumó la convocatoria de los nacionalizados. Jonathan Santana, Néstor Ortigoza y Lucas Barrios, pasaron a ser el centro de atención y tema principal de conversación en la calle, en la oficina, en el shopping, y entre personas de cualquier estrato social.

Las críticas apuntaban a que estos tres jugadores “no eran paraguayos verdaderos” y por ende no debían ser convocados. A partir de ahí, los analistas comenzaron a aparecer. ¿Acaso una persona que por circunstancias de la vida no nació en el país de sus progenitores no puede optar por nacionalizarse? ¿Es más paraguayo el que vivió toda su vida en el mismo país, y menos el que debió emigrar por circunstancias políticas o económicas?

Según el informe “Ampliando horizontes: emigración internacional paraguaya”(*) de 2009, se estima en más de 500.000 a las personas migrantes paraguayas en el exterior. Además, revela que de cada 10 migrantes recientes, 6 van a la Argentina y 3 a España. Asimismo, los datos proporcionados por el Banco Central del Paraguay (BCP) revelaron que las remesas enviadas por los paraguayos desde el exterior durante el año 2009 llegaron a US$ 352 millones.

El Paraguay es un país que se sostiene, en primer lugar, por el ingreso proveniente de la venta de soja, y en segundo lugar por las remesas de los paraguayos que trabajan en el exterior. Según datos oficiales, la población paraguaya supera levemente los 6 millones de habitantes. Se estima que 2 millones de paraguayos viven en Argentina, 80.000 paraguayos en España, y alrededor de 50.000 paraguayos en Estados Unidos, gran parte de ellos indocumentados.

Estos números fríos bastan apenas para pintar la contradicción de los paraguayos. Mientras muchos critican el masivo éxodo de paraguayos, debido principalmente a la situación económica (más 2 millones de paraguayos viven en la pobreza y extrema pobreza), y reciben el dinero que mueve la economía, tratan con desprecio a quienes “perdieron” el acento paraguayo.

Pero el dato que no tienen en cuenta es que si bien hoy son los “paraguashos” quienes pugnan por un lugar en la selección de fútbol, dentro de 10 a 15 años serán los “paraguayoz” provenientes de España quienes defenderán la albirroja en competiciones internacionales.

¿Se debe priorizar a una persona que vivió toda la vida en un país, o acaso se deben abrir los brazos a los hijos del exilio? Es hora de pensar que no importa en qué parte del mundo estemos, dentro de poco será normal escuchar en las calles de Asunción: “I am paraguasho, vale tio?” 




(*) Presentado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización Internacional de Migraciones (OIM), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

26/5/10

Las Travesuras de la Niña Mala

Por Wendy Marton

Aunque mi pasión por la lectura me llevó a conocer muchas novelas, son pocas las que atesoro con una pasión única, casi comparable al amor que siento por mi hija. Y "Las travesuras de la niña mala (Mario Vargas Llosa, Clarín), pasó a formar parte de la invalorable colección que guardo como a la niña de mis ojos. La novela relata la historia de Ricardo, un peruano cuyo sueño es ir a vivir a París (Francia). Logra cumplir su meta-la única en su vida- muy joven, y consigue trabajo en esa maravillosa ciudad como traductor.

Cuando era adolescente, aún en Perú, Ricardo conoció a dos "chilenitas", una de las cuales Lily, conquistó su corazón, pero no lo correspondió. Ya en París, vuelve a verla, esta vez como la camarada Arlette, una muchacha que accede a una beca para ir a entrenarse a Cuba como guerrillera, en la década del '60, cuando la revolución cubana marcaba el sentir de la historia mundial.

Tampoco en esta, ni en otras varias oportunidades en que sus vidas se entrecruzan, Ricardo logrará retenerla a su lado. Pero es esa entrega de amor puro, masoquista, único e idílico que siente él hacia ella lo que marcará la línea de la historia de cuarenta años de entrega.

Ella, Lily, Arlette, y otros nombres más que la ayudarán a acercarse hacia su meta, mantiene una dominación sobre él, sin mayor interés que el de encontrar -cuando las cosas no le salen como planea- un hombro en el que apoyarse hasta que llegue la próxima conquista.

En los cuarenta años que dura el amor, la situación política de Perú y del mundo pasa a segundo plano, aunque el escritor no deja por ello de darle una pincelada histórica profunda.

En algunos pasajes, el lector no podrá comprender cómo permite Ricardo tanto desprecio de parte de "la niña mala", dejando de lado incluso su amor propio, y como "la niña mala" puede despreciar un amor que cualquiera desearía.

En la novela además, Vargas Llosa plantea un cuestionamiento hacia las metas de cada ser humano, calificadas por algunos de sus personajes como mediocres si en ellas no hay poder y dinero.

¿Pero acaso no es el amor correspondido la meta más importante del ser humano, más allá del dinero, el poder o la fama? Algo le puedo asegurar, cuando termine de leer el libro sentirá un vacío muy grande, como si acabara de perder al amor de su vida.

28/6/09

Dónde estará mi primavera

Por Wendy Marton

El Paraguay se caracteriza por tener una casta reducida de intelectuales, una tribu de pseudos-intelectuales, y una gran aldea analfabetos funcionales. Tal vez no sería un pecado catalogar al sociólogo Carlos Martini en el primero de los grupos. En su primera novela “Dónde estará mi primavera” (Criterio Ediciones), Martini nos invita a conocer la vida de Daniel Hernández, un economista, dueño de una librería en un barrio (colonia) de Asunción, que enviudó hace cinco años. Hernández aún no puede superar la trágica separación de su esposa, Elena, quien se suicidó un día de diciembre, poco tiempo después de la muerte de su hija Beatriz, en un accidente de tránsito.

Daniel no puede rehacer su vida, y trata de recordar cada día, cuándo fue que acabó el amor entre los dos y por qué tomó esa decisión la única persona a quien había amado de verdad.

Daniel y Elena se conocieron en la década del ’60, tras haber sido presentados por un amigo de ella llamado Roberto. Daniel proviene de una familia de clase media, propietaria de una librería, que queda en su poder tras la muerte de sus padres. Elena es la única hija de una viuda bien acomodada económicamente.

El amor entre Daniel y Elena es tan fuerte, que al poco tiempo se casan, y tienen dos hijos, Beatriz y Enrique. Aunque el matrimonio es feliz al principio, tras seis años de casados la convivencia acaba con los dos. Daniel busca consuelo en prostitutas y Elena en un hombre separado llamado Fernando Rojas, de quien se enamora profundadamente y lo hace su amante durante siete maravillosos años.

Cuando se relata la historia de Daniel, éste ya pasó los 50 años, y vive en una absoluta soledad, acabado por dentro y por fuera. Martini logra transmitir la desesperanza del personaje por haber vivido una vida opacada no solo por la muerte de un ser querido, sino por no haber logrado las metas sociales que se impuso cuando era joven.

La soledad, la letanía de las horas de una vida que ya no tiene sentido, la separación de una familia sometida por las tragedias, y el deseo de que la vida se acabe, sin que el propio personaje se anime a tomar la misma decisión de la esposa, forman parte de este libro.

Daniel Hernández pasa sus días gracias a la amistad de Óscar Benítez, un hombre impotente, sexualmente hablando, que vive solo en una casa; y de la viuda Luisa Ramirez, una ex monja, que encontró el amor en un ex sacerdote con quien se casó. Cinco años después de enviudar, comienza a recibir cartas firmadas por Verónica, una extraña de quien nada se sabe, y quien le reclama su cobardía para seguir con su vida y darse una segunda oportunidad.

La pasión de Martini, los boleros, marca presencia en todo el libro. Esta novela es para vivirla, para sentirla, para llorarla y para disfrutarla de principio a fin. O quizá la admiración que siento hacia Martini también sea un factor para que la recomiende. De todos modos, le aseguro que no se arrepentirá de haberla leído. Dése esa oportunidad.

4/5/09

Operación Jaque

Por Wendy Marton

Pocas veces, me cuesta comentar sobre un libro, sobre todo cuando tengo dos posturas diferentes sobre el mismo. Este es el caso de Operación Jaque (Ed. Oveja Negra-Colección La Verdad), que narra los momentos previos y posteriores a la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, de tres estadounidenses y varios policías y militares, secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

La historia en sí, por lo menos la real, no necesita “moños” (¿agregados novelescos?), pues de por sí llamó la atención durante mucho tiempo de toda la sociedad colombiana e internacional. Fuimos muchos los que seguimos la noticia de la liberación de la ex candidata presidencial a través de los canales de cable, y unos pocos quizá, quienes intentamos conocer un poco más de como comenzó la operación de rescate.

En el libro se publican comentarios, valga la redundancia, ya publicados en la prensa europea y norteamericana sobre el rescate. Además, se dan detalles sobre supuestos aportes económicos de parte del Gobierno de Estados Unidos así como de inteligencia de ese país. También señala la posible participación de expertos de la inteligencia israelí, y la labor desempeñada por el Ejército de Colombia.

Ahora, lo que no termina de gustarme de este libro es, primero que recalque tantas veces la importancia de la participación del Gobierno estadounidense en el operativo, en detrimento del trabajo del ejército colombiano; y segundo, los constantes calificativos de apoyo hacia lo importante que fue el trabajo desplegado por los estadounidenses, a tal punto que llegan a fastidiar al lector.

A ello debo agregar que, quizá por ser la primera edición, tiene errores ortográficos, de tipeo y de concordancia, que en algunos casos son imperdonables.

De todos modos, si quiere enterarse más sobre el proceso de liberación de Betancourt y las otras personas que la acompañaban, lea el libro. Eso sí, le garantizo que no será uno de los mejores que leyó, y quizá, como yo, termine decepcionado de que algo así haya sido publicado.

24/2/09

AMANDO A PABLO, ODIANDO A ESCOBAR

Por Wendy Marton


Amando a Pablo, odiando a Escobar” (Virginia Vallejo, Ed. Random House Mondadori) relata la relación amorosa que mantuvieron durante muchos años el narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria y la presentadora de televisión Viriginia Vallejo.

Vallejo relata en este libro los años que fue amante del narcotraficante más buscado y séptimo hombre más rico del mundo según la revista Forbes, la personalidad de Escobar Gaviria, sus miedos y anhelos, y la importancia que daba a su familia y a los dos mujeres que más quiso en su vida, además de su esposa: Wendy y Virginia, además de innumerables anécdotas que enriquecen mucho la historia.

Además de describir un aspecto de la personalidad de Escobar Gaviria, la periodista colombiana también relata los entretelones políticos de Colombia de la década del ’80 y del ’90, y de todas las personas que alguna vez hicieron negocios con el narcotraficante, tanto candidatos a presidentes como ex presidentes de Colombia y el actual Primer Mandatario de ese país.

Tras la muerte de Escobar Gaviria, Vallejo no solo escribió el libro sino que además colaboró con las autoridades norteamericanas dando nombres de las personas ligadas a Escobar Gaviria, varias de ellas ya fallecidas y otras aún con procesos judiciales en Colombia.

El relato, desde la perspectiva de la amante de un poderoso narcotraficante, refiere los momentos más felices de la pareja, desde que se conocieron en la hacienda Nápoles, propiedad de Escobar Gaviria, hasta los últimos años de vida del delincuente, en los que según ella tuvo que vivir amenazada, sin trabajo y sin posibilidades de volver a formar pareja con otras personas.

Muchos, jamás entendieron como una mujer proveniente de la clase alta de Colombia, y acostumbrada a convivir con intelectuales pudo haber mantenido relación con una persona que provenía de los barrios bajos de Medellín, y que se inició como ladrón de lápidas de las tumbas de su ciudad natal.

Compartiendo o no la forma de pensar de Vallejo, “
Amando a Pablo, odiando a Escobar” es un libro que cuenta sobre una etapa histórica y de mucho dolor de Colombia. Tiene una prosa muy buena, el relato es muy interesante y entretenido, y sobre todo le permitirá conocer algo más sobre la historia colombiana. Si desea profundizar más sobre esta historia le recomiendo que también lea “Noticia de un secuestro”, de Gabriel García Márquez.
Y le dejo con un pequeño párrafo de libro de Virginia:


No pienses que si no te llamo,
No te extraño mucho.
No pienses que si no te veo,
No siento tu ausencia.

…Y no olvides nunca, Virginia, que… “A nadie te pareces desde que yo te amo.”


Pablo Escobar G.

10/2/09

Madama Sui

Por Wendy Marton

La hetaira del Gran Patrón. Así define Augusto Roa Bastos a Madama Sui. El novelista paraguayo ganador del Premio Cervantes, relata en Madama Sui (Ed. Alfaguara-La Nación), la historia de una de las amantes del ex dictador paraguayo Alfredo Stroessner, en la década del ’60.

Con gran maestría, excelente prosa y mucha lucidez, Roa Bastos va describiendo en esta novela a Lágrima González Kusugue, alias “Suinda” (perdiz), y llamada por los pobladores de un ficticio lugar, Manorá, como Madama Sui.

La protagonista, de ascendencia japonesa, pierde a sus padres siendo niña aún, y es criada por un amigo de su padre, un italiano conocido como Octavio, que está profundamente enamorado de ella a pesar de la diferencia de edad, y busca protegerla de la envidia y la maldad que la rodean.

Lágrima crece libre, sin complejos ni complicaciones, y se enamora por única vez a los 13 años, de un amor imposible. Apenas superada la adolescencia, se convierte en una de las amantes de Stroessner, tras haber sido coronada Miss Paraguay. Y también se hace amante de su guardiana, una mujer que habría huido de la Segunda Guerra Mundial, y que habría formado parte del régimen de Adolf Hitler.

Durante su corta vida, Madama Sui, aprende y comprende lo más intenso de la vida. Algunos expertos opinan que esta novela es una experiencia vivida por el propio Roa Bastos. Aparentemente “Él”, como era definido el hombre a quien Madama Sui amaba, habría sido él, sobre todo por la similitud en la forma en que narra el escape de “Él” de una de las celdas donde Stroessner mantenía a sus presos políticos, y la anecdóta de su escape de la cárcel antes de vivir en el exilio.

Mas allá de eso, es también la creencia de que esta vida no ofrece nada más allá de la muerte. De que vale la pena vivir el amor en esta vida. Y de que los sueños deben ser cumplidos, pues no vale de nada atesorarlos toda la vida, si la muerte de uno de los amantes puede arrebatar toda la felicidad.

Esta novela es una mezcla de historias reales y ficticias, pero sobre todo un análisis profundo de los seres humanos, que vale la pena leer.

15/12/08

Miserias humanas

Por Wendy Marton

¿El hombre nace bueno y la sociedad lo hace malo? Este viejo dilema, que es uno de los análisis fundamentales de los primeros años de la carrera de Derecho (Abogacía), es planteado con gran maestría por el Premio Nobel, William Golding, en El señor de las moscas.

La historia se desarrolla en una isla desierta, donde cae un avión que transportaba niños de entre 6 y 14 años, en plena guerra mundial. Como el piloto muere, los infantes deciden elegir un líder que los guíe hasta que un barco o un avión pueda rescatarlos.

Hacen una votación para ver quien ocupará el cargo. Y surgen dos líderes natos Ralph y Jack, éste último también líder del coro. Finalmente, Ralph es electo y allí se desarrolla el primer conflicto por el poder. Si bien a Jack no le gusta el resultado, acepta la votación de la mayoría y también la denominación de ser jefe de los cazadores, es decir, ser responsable de cazar jabalíes para proveer carne al grupo.

Dentro del grupo también sobresale un niño apodado Piggy (cerdo, en inglés), que si bien es más listo que Ralph y Jack, no es respetado por tener sobrepeso. Durante la convivencia en la isla, la rivalidad entre Ralph y Jack se hace cada vez más notoria, hasta que Jack decide formar su propio grupo.

Mientras el objetivo de Ralph es mantener el fuego, de manera que el humo pueda ser observado desde lejos y el rescate pueda ser posible en breve, a Jack solo le interesa demostrar su fuerza física.

Las más grandes maldades del mundo salen a flote en una isla donde solo habitan niños. La codicia por el poder, el miedo, la soledad, el desprecio hacia personas diferentes, son solo algunos de los problemas descritos, y que hacen suponer que la maldad está inserta en el ser humano desde antes de su nacimiento.

Aceptable o no, este relato ofrece un planteamiento real que la humanidad se hace siempre. Más que una novela,
El señor de las moscas nos enseña cómo nuestros miedos y egoísmos a veces pueden ser más fuertes que nuestros deseos de una convivencia pacífica. Excelente novela.

3/11/08

¿Por qué atrae tanto Dr. House?

Por Wendy Marton

Es insoportable. Arrogante. Autoritario. Egocéntrico. Hostil. Un verdadero misántropo. Y cualquier otro adjetivo que describa a una persona que tiene poca consideración hacia otras personas.

Aún así, su popularidad crece día a día. Solo en la red social Facebook tiene más de 50.000 fans, distribuidos en decenas grupos de varios países del mundo. Uno de los grupos inclusive pregunta ¿qué personaje de la serie eres?
En Paraguay, la serie norteamericana
Gregory House, Diagnóstico Médico, puede ser visto a través de Canal 5-Paravisión, todos los sábados y domingos a las 21.00 horas.

¿Qué lo hace tan atractivo? Pues podría decirse que precisamente esa arrogancia característica de un personaje que quizá podría sentirse menos que los otros por padecer de un problema en la pierna derecha (debido a un infarto muscular). O quizá este problema es simplemente un complemento hacia una mente superdotada, capaz de resolver problemas que otros no lo hubieran pensado, fastidiado de cosas simples, y constante buscador de problemas le ayuden a resolver el único que no puede solucionar: el suyo.

Gregory House (encarnado por el genial actor Hugh Laurie, conocido en Paraguay por su participación en Stuart Little-era el padre de los niños), es responsable de una unidad especializada del Hospital Universitario Princeton-Plainsboro de Nueva Jersey, en casos que otros doctores no pueden resolver.

Tiene un equipo médico conformado por la inmunóloga, Allison Cameron (Jennifer Morrison); el neurólogo Eric Foreman (Omar Epps), y Robert Chase (Jesse Spencer) –de quien todavía no sé cuál es su especialidad. Cameron representa a la típica mujer dadivosa, sensible, que ama a todos aquellos que sufren en este mundo. Foreman, por el contrario, se siente discriminado por ser de color, y compite todo el tiempo por demostrar que es mejor que los demás. Chase, es un joven proveniente de una familia adinerada, e hijo de un famoso médico, incapaz de demostrar su habilidad abiertamente, quizá debido a su origen.

En la serie también aparecen James Wilson (Robert Sean Leonard), jefe de oncología y mejor amigo de House; y Lisa Cuddy (Lisa Edelstein), directora del hospital. Cuddy llega al extremo de perdonar su constante arrogancia, pues sabe que es difícil encontrar otra mente brillante como House.

A lo largo de la serie se muestran aspectos sobre él que lo hacen más odioso aún. Inclusive, llegó a tener un problema con un paciente, que resultó ser policía, y estuvo a punto de ir a la cárcel; y recibió un disparo que casi acaba con su vida, proveniente de un hombre luego de que su esposa se haya suicidado tras enterarse por House que era engañada con otra mujer.

Desde el inicio de la serie, se va retratando parte de la vida de House, mientras los pacientes van curándose o muriendo en cada capítulo. En los primeros, muestran parte de su vida después del proceso de divorcio, que lo hundió en depresión. Luego, vino una cura provisoria a su problema, luego de recibir el disparo. Posteriormente, estuvo a punto de ir a la cárcel, y de paso llevar a la quiebra económica a todos los más cercanos a él.

Uno de los casos más llamativos para mí fue el de una paciente que intentó suicidarse luego de que fuera abusada por tres hombres y quedara embarazada. La única persona con quien quería hablar la joven era House. Y obviamente él rechazó cualquier intento de acercamiento hacia un ser humano.

Mas allá de lo que pueda decirse de una persona así, es indiscutible que su personaje es atrapante. Quizá, porque todos, en algún momento, tenemos ganas de responder de la misma manera que él. O quizá, porque nos gustaría tener su misma dosis de inteligencia. Como sea, cada sábado me engancho a este programa, esperando algún nuevo desplante hacia los pacientes o familiares, y convencida de que si me llega a tocar alguien así lo mando a freir papas.

28/10/08

La ciudad y los perros

Por Wendy Marton

Cuando tenía 14 años, mi hermano fue a la CIMEFOR a cumplir el servicio militar obligatorio. En ese entonces, ser objetor de conciencia aún no estaba bien visto, y a pesar de que le ofrecieron a mi hermano la posibilidad de “comprar” su baja (documento que acredita que cumplió con lo establecido en la Constitución y cumplió con el servicio militar), él decidió que iría a la institución militar a cumplir con lo que establecía la ley. Mis padres intentaron ofrecerle el máximo de comodidades, dentro de nuestras precariedades económicas, y contrataron a un transportista que lo llevaba y lo traía sano y salvo a mi casa todos los días.

Cada tarde, mi mamá y yo lo veíamos llegar cansado, y veíamos en su rostro cansado la jornada que había tenido que soportar. A pesar de los intentos de mi madre por tratar de sacarle información sobre los culpables de su sufrimiento diario, mi hermano jamás abrió la boca para contar lo que debía padecer todos los días.

Cuando cayó en mis manos La ciudad y los perros (Mario Vargas Llosa, Ed. Alfaguara-La Nación), entendí a mi hermano. En esta novela, la primera de las grandes obras que escribiría después, Vargas Llosa relata su paso por la academia militar Leoncio Prado, una institución dirigida por los militares para los “niños problemas”.

En la obra, el escritor peruano relata la vida de Alberto, Cava, Boa, El Jaguar, Ricardo “El Esclavo” Arana (he sido cada uno de ellos, escribe en el prólogo), entre otros, quienes debían soportar torturas físicas y sicológicas propias de las instituciones militares, sin que sus padres pudieran o quisieran saber, con el estoicismo normal de quienes creen que es más hombre quién más sufrimiento aguanta sin compartirlo. También relata la niñez de cada uno de los protagonistas y la madurez luego de haber pasado por el colegio, cada uno por caminos distintos, y con la lección aprendida a su manera.

Esta novela no solo plantea los temores de los internos y la rigidez militar de los superiores, sino la decadencia de la estructura militar latinoamericana, donde más puede quien tiene influencias, que quien quiere el simple cumplimiento de la ley.

Esta es la tercera novela de Vargas Llosa que leo (me inicié en la lectura de novelas a los 12 años leyendo La guerra del fin del mundo, y a los 25 años conocí Los cuadernos de Don Rigoberto) y todas me parecieron tan disímiles como fascinantes.

Si la magia literaria de Gabriel García Márquez es atrapante por ser íntima e invitarnos a conocer un mundo en el que todos podemos convivir, la destreza intelectual de Vargas Llosa cautiva por sus conocimientos y vivencias tan propias de los países latinoamericanos.

Esta novela es un canto a la vida, y más que a la vida, a superar todos los problemas y barreras propias de la niñez y quizá de las condiciones económicas, para entender y entendernos como seres humanos.

10/10/08

El hombre desbordado

Cuando Fernando Lugo asumió como presidente del Paraguay, en agosto de este año, muchos pensamos que el crecimiento económico, de la mano de las dos hidroeléctricas más grandes del mundo, por fin llegaría. Más aún, muchos creímos que la elección de Dionisio Borda como ministro de Hacienda significaría un ajuste total de los gastos y el cobro de impuestos a los grandes empresarios, sin importar la actividad a la cual se dedican.

Hoy, a 60 días del gobierno de Lugo, Borda parece no comprender aún el papel que le compete en este momento, como parte de un gobierno que en toda la campaña electoral apostó a la gente.

El titular del Tesoro paraguayo, que fue presentado a muchos como el “salvador paraguayo”, al sacar al país del default (cesación de pagos) en que se encontraba en el año 2003, hoy parece no tener un rumbo. Es más, me arriesgaría a decir que se quedó en el pasado, al querer llevar a cabo medidas que no pudo realizar cuando le tocó asumir la conducción económica durante la primera etapa del gobierno de Nicanor Duarte Frutos.

Apenas asumió, presentó su Plan Estratégico Económico Social 2008-2013, con grandes propuestas, pero sin mucha renovación. A ello, ahora suma su interés de modificar la legislación tributaria actual, tal como lo hizo en el año 2003.

Paraguay había decidido reformar su sistema impositivo durante el gobierno de Andrés Rodríguez, el general y consuegro de Alfredo Stroessner y principal mentor del derrocamiento del presidente que gobernó 35 años el país.

Era evidente que en el año 2003, cuando Nicanor llegó al poder, era necesaria una reforma tributaria. A propuesta de Borda, se logró rehacer la ley 125/91 “de Reforma Tributaria” y acompañarla con la Ley 2421/04 “De reordenamiento administrativo y adecuación fiscal”. Esta nueva normativa, redujo varias tasas impositivas, con la intención de formalizar las actividades comerciales, industriales, agropecuarias y de servicios.

Hoy, a cuatro años de la implementación de la denominada “Ley de Adecuación Fiscal”, son varios los puntos que no fueron totalmente implementados, entre ellos, la aplicación del Impuesto a la Renta Personal (creado justamente dentro de esta nueva legislación).

Ahora, ¿por qué Borda insiste tanto en crear nuevos impuestos, si ni siquiera se implementó en su totalidad la Ley 2421?

A ello se debe sumar otra interrogante ¿por qué Lugo, y de paso Borda, no incluye en la mejora económica del país la negociación con Argentina y Brasil sobre las binacionales de Yacyretá e Itaipú, logrando así no solo mayores ingresos para el Fisco sino también una mejor calidad del servicio energético, con energía más barata o gratis para todos los paraguayos?

¿Será que tanto Lugo como Borda perdieron el rumbo y simplemente quieren “vengarse” del sector sojero aplicándoles más impuestos, y de paso incluir a otros sectores menos poderosos, aunque sean pequeños?

En la actualidad, con la crisis financiera mundial desatada, Paraguay parece no entender que si bien su mercado de valores es casi nulo, esta crisis le llegará de todos modos, a través de Argentina y Brasil, sus mayores socios comerciales.

Hoy, Borda parece un hombre desbordado por tanto acontecimiento mundial, incapaz de medir cómo acompañar el proceso de cambio. Y aquí, aunque las comparaciones son odiosas, no me queda más que extrañar la visión que tenía el ex ministro de Hacienda, César Barreto, sobre la economía mundial de aquí a los próximos 10 años y de la necesidad real de llevar las ganancias de la macroeconomía a la gente más necesitada.

Ojalá que Borda rectifique el rumbo pronto y se compenetre con toda la situación, o se de cuenta que sus medidas llegan a destiempo y tenga la sabiduría de dar un paso al costado.

22/9/08

El último vuelo del pájaro campana

Por Wendy Marton

La fantasía y el imaginario popular de Latinoamérica en general son a veces tan fuertes que parecen combinarse tan perfectamente con la realidad, y al final no se sabe si algo pasó o solo lo imaginamos. La historia relatada en El último vuelo del pájaro campana (Andrés Colmán Gutiérrez, Ed. El Lector) presenta este mismo debate.

En la novela, Colmán Gutierrez, conocido periodista en Paraguay, se presenta la historia del supuesto regreso del ex dictador Alfredo Stroessner (depuesto en 1989), a fines de la década del ’90. Los encargados de corroborar que esta historia sea cierta y no un simple comentario de la población, son la joven periodista Claudia Villasanti y el investigador privado Martín Yacaré Olmedo.

La reportera contacta con un indígena, supuesto médium, quien asegura que el ex presidente paraguayo volverá un 3 de noviembre al país, fecha que coincide con un eclipse solar que se verá en Paraguay.

Aparentemente, la idea de repatriar al ex dictador es apoyada por un grupo de empresarios mafiosos y de militares, que ansían volver a tener el control del país. A partir de los datos que brinda el detective privado al dueño del diario para el que trabaja Claudia, se inicia una investigación que llevará a la periodista y al detective a la zona fronteriza noreste de Paraguay con Brasil. Allí, la dupla comprobará no solo cómo se introduce contrabando de electrodomésticos y armas al país, sino además cómo se están deforestando los bosques, y acabando con la fauna del lugar.

Esta es la primera novela de Colmán Gutierrez. Tiene una buena trama, bien estructurada y solo debe prescindir de algunas comparaciones innecesarias y que en la actualidad ya ni siquiera tienen sentido. Pero en general es atrapante. Si tiene deseos de conocer algo más sobre la realidad y fantasía paraguaya, este es un buen libro.

16/9/08

TORSOS Y LA DOBLE MORAL NORTEAMERICANA

Por Wendy Marton

La novela Torsos (John Peyton Cooke, Ed. Planeta), recrea la historia real de un asesinato en serie que sacudió a Cleveland (Estados Unidos), en la década del ’30. En la narración de Peyton Cooke, un imaginario asesino de doce o más víctimas comienza su cacería con Eddy, un hombre que no solo se prostituye sino también prostituye a otras personas, y se convierte en una atrapante novela policial, en la cual se dan a conocer hechos imaginarios mezclados con la historia relatada en los diarios de la década del ’30.

J. P. Cooke hace descripción escalofriante sobre la forma en que van apareciendo los cuerpos, mutilados en su mayoría, algunos sin cabeza e imposibles de ser identificados con la tecnología de esa época. Y aunque la policía tuvo pistas certeras sobre quién pudo haber sido el asesino, su condición económica y sus contactos hicieron que quede en libertad.

En la novela, se mezclan personajes imaginarios basados en los protagonistas reales, y se menciona una arista de lo que pudo haber sido el trabajo del famoso detective Eliot Ness, como Director de Seguridad de Cleveland, luego de haber ideado y participado en la captura del famoso Al Capone, y su retiro de la vida pública tras haber participado de un accidente automovilístico en 1942 por conducir alcoholizado.

Lo llamativo de la novela es que el relato es sobre la prostitución de hombres de esa época, con detalles que a veces pueden no gustar a todos los lectores, que eran contratados por otros hombres, empresarios, policías, trabajadores, entre otros.

Justamente en la historia relatada por Peyton Cooke, uno de los policías que investiga la serie de crímenes es también amante de uno de los que fueron asesinados y de otra víctima del denominado por los periódicos como el “
Asesino de los torsos”.

Si bien no soy amante de las novelas policiales, es importante mencionar que
Torsos atrapa por la narración impecable del autor no solo de los hechos sino sobre la conducta de los pobladores de Cleveland, y la doble moral norteamericana que aún hoy persiste.

Además reúne otro requisito. Como no puedo leer un libro sin saber quién es el asesino o el culpable de alguna acción, generalmente leo el final y después avanzo para ver cómo y por qué sucedieron los hechos, que para mí es también un aspecto importante. Este libro supo mantener en mí esa curiosidad hasta el final. Léalo, es interesante.